Ahora que vuelan los elefantes por José María Llanos (Presidente de @VOX_Valencia)


José María Llanos.Pdte. VOX Valencia.

A fuerza de escuchar diariamente tantas obviedades entre nuestros políticos, perdemos el equilibrio sobre esa fina cuerda que es la realidad. Se apoyan en expresiones como: de todos sabido, hay que ser políticamente correctos, es de niños educados no preguntar, ni siquiera suponer.

El último eslogan que nos han vendido sin pudor ni vergüenza es que necesitamos un gobierno, “sea el que sea”, aunque no sea el que eligió el pueblo democráticamente; y así nos engañan quienes andan ávidos de poder, vendidos por un puesto o por un café -vete tú a saber-, como niños que no saben qué hacer con el juguete que les ha caído del cielo, o les han traído los Magos (o las Magas de Ribó); no saben si compartir el juguetito o repartirlo, o quedárselo para sí; andan pues los infantes (Pedro, Pablo y Albert) medio ufanos, medio “no me lo puedo creer”, medio “hay que hacer lo que sea para estar ahí”; pero por lo demás, “que no se note que no me han votado para gobernar” –nunca el PSOE tuvo menos apoyo ciudadano-, ni a ellos, ni a sus formaciones políticas. Si hoy se acercan Pedro y Pablo (no sé si también Wilma y Betty), entonces proponemos un gobierno “progresista”; si son Pedro y Albert, un gobierno “por el cambio”, aunque el cambio sea saltar de la sartén al fuego. Mientras tanto, nada más se asoma a la tele quien ganó las elecciones (y yo no le voté), saltan una pléyade de noticias sobre financiación ilegal de partidos: caso Gürtel, caso Taula, sobre los que todos se abalanzan como si también los “medios mediáticos” hubieran tomado partido por quienes perdieron las elecciones, y entre todos, hacen piruetas, repitiendo hasta la saciedad lo que ya nos han contado tropecientas veces.

Pero no pasada nada; los ciudadanos no preguntemos, no sepamos. Sobre todo no preguntemos cómo es que tanto Gürtel y ni una palabra sobre la grave sospecha de financiación ilegal de Podemos: 11 millones de nada -pero esa nada son “euros”-, cuando el caso Taula son 49 mil euros. Y lo increíble es la falta de curiosidad judicial española; lo sorprendente es que en todo este limbo han empezado a volar elefantes, Y mientras, corriendo un tupido velo (o estúpido, según se mire), miramos “pa Cuenca” que está despejado, ante la denuncia –muy seria denuncia de la DEA, agencia norteamericana contra el narcotráfico-, sobre la susodicha financiación ilegal de Podemos. Ni siquiera se trata de que un Estado extranjero (Irán, Venezuela) financien a un partido político, que ya es de por sí ilegal; es que además, se le financia para fomentar el totalitarismo izquierdista antidemocrático que aún sobrevive en la dictadura de Maduro; es que además, se le financia para trasladar esa experiencia antidemocrática por medio de un partido pro bolivariano como Podemos, a la vieja Europa, empezando por la pobre España; es que además, son quienes hablaban de sustituir la casta, y se refocilan en hoteles de lujo en Venezuela, y cobrando dinero del régimen a capachos.

Y luego tenemos al PSOE; ¿qué es eso de los ERE?, ¿Qué miles de millones de euros? No sé, no entiendo, será un sueño. Y lo será seguro, porque con tantos jueces “estrella” que tenemos en España, que dicen perseguir la corrupción, ¿cómo puede ser que estén prescribiendo una a una las causas en Andalucía, por pasividad judicial?

Pero nos vamos del sur al norte de nuestra “asolada y desolada” España, y nos encontramos con tramas de porcentajes, de “mordidas” familiares que se han producido durante décadas con total impunidad. Ahora salen los “papeles de Panamá”, y curiosamente también Pujol aparece por ahí –igual ya no le cabía el dinero en Andorra-. Y tampoco pasa nada; mira que si el “ex molt Honorable” tira de la manta … Y así estamos, con un sistema político supuestamente democrático, en el que se puede chantajear al gobierno, a la justicia, porque “si yo caigo caemos todos”. Esto es inaudito, esto es bochornoso, esto es pecado: moral, político y judicial.

Esto está mal, España está mal, y el mundo está peor. ¿Pero es fruto de la casualidad?, ¿es producto de nuestra imaginación?, o ¿hay una voluntad expresa de que todo esto ocurra? Cada día estoy más convencido de la veracidad de nuestro acervo cultural: “a río revuelto, ganancia de pescadores”. Y los pescadores no somos los ciudadanos, no somos los españoles; son unos pocos, de casta o de caspa, que nos manipulan, nos engañan, y nos explotan. La inculturización, la desinformación, el adoctrinamiento, son nuevas formas de esclavitud; y en esas estamos.

¿Espabilamos? Por España, por la sociedad, por nuestros hijos: ¡Ya basta!

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